22 ene. 2012

Calidad docente

 
Debemos considerar que la calidad docente es la variable que afecta de manera más considerable el desempeño del alumno en clase. Por ello, es primordial que el desarrollo profesional de los docentes esté a tono con los avances en los diferentes campos del saber y que responda a los requerimientos educativos del país. Los colegios de hoy deben poseer un plan de calidad que permita evaluar a los maestros, no sólo académicamente sino considerando su dedicación, con el fin de mejorar su acción en el aula.

La mejora debe realizarse en complicidad con los demás integrantes de la comunidad educativa: maestros, padres de familia y empresas. El modelo de formación aislado y de jerarquía vertical se ha quedado obsoleto, ya que el mercado competitivo y la propia evolución social e intelectual de los alumnos requiere un plantel participativo, donde se trabaje en equipo, se promueva el debate y la reflexión.

El modelo de desarrollo deberá ser:
  • De colaboración, trabajado por todos los profesores.
  • Participativo y en consenso de todos sus miembros.
  • Continuo, durante todo el periodo escolar.
  • Flexible a las necesidades de los participantes, tanto profesores como alumnos.
Para realizar un modelo del perfil de las habilidades que deben tener los actuales docentes   ideales,   tendremos   en   cuenta   los siguientes puntos:
  • Conocimientos disciplinarios para la enseñanza.
  • Entendimiento de la forma de pensar de los estudiantes de acuerdo a su edad.
  • Su práctica docente.
  • La calidad de sus evaluaciones.
  • La gestión de aula.
  • Su liderazgo.
  • Su perspectiva epistémica (visión globalizada de la educación de acuerdo al mundo de hoy).
  • La base cultural de los maestros.
  • Su capacidad para construir y evaluar a partir de experiencias exitosas.
  • Fomentar el desarrollo de propuestas curriculares para apoyar a las facultades de educación en el diseño de estrategias que sirvan para desarrollar las competencias de servicio en los futuros profesores.
  • Su capacidad reflexiva, espíritu cuestionador y analítico, actitud permanente de aprendizaje.
  • Dominio de la teoría educativa y de las materias que enseña.
  • La confiabilidad ética, la salud mental, la tolerancia y los valores docentes, la capacidad para tomar decisiones.
  • La adaptabilidad al cambio y el espíritu de innovación.
  • La reflexión sobre su trabajo.
  • La capacidad de comunicación.
  • La capacidad de atención e interés por sus alumnos (empatía, comprensión y tolerancia).
  • Su conocimiento de la psicología y el desarrollo natural de niños, jóvenes y adultos, así como los factores sociales que los condicionan.
  • Su madurez y autoestima.
  • Su relación profesional y afectiva con sus compañeros.
  • Conocer la relación del maestro con los padres de familia y la opinión de éstos respecto al maestro.
  • Su compromiso para con la institución que representa, con sus compañeros, los alumnos, la sociedad y con la educación en general.
  • El cumplimiento de las normas establecidas por la institución.
  • El optimismo, la alegría, la vocación de trabajar con niños.
  • Su búsqueda por la continua retroalimentación entre él y sus alumnos y él con la institución y padres de familia.
Siempre hay que tener en cuenta que el profesor/a es una persona ante todo, un ser humano con los mismos fallos que los demás, que va aprendiendo de ellos en su quehacer diario. También a ellos/as hay que orientarlos con la correspondiente formación.

Fuente: Educablogs

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