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10 ene 2012

Un país de teleniños


A pesar de la creciente competencia de videojuegos, teléfonos inteligentes y ordenadores, la televisión sigue ocupando una parte muy sustancial del tiempo libre de los niños: más de dos horas y media al día. Rendidos a la pequeña pantalla, los menores entre 4 y 14 años son consumidores leales, aunque menos que los adultos, cuyo consumo alcanza de media cuatro horas por persona y día. Los niños tienen a su alcance un aluvión de ofertas. Con el empuje de la tecnología digital terrestre hay canales para todos los gustos y edades. Pero, ¿son adecuados todos los programas que consumen?

A menudo, y especialmente en tiempos de crisis, la televisión es la mejor (y más barata) guardería. Sobre todo para los niños españoles, que aparecen entre los que más tiempo pasan pegados a pantalla en toda Europa. Solo los italianos son aún más adictos. En ese país el público infantil dedica cada día dos horas y 46 minutos a ver la televisión, según un estudio realizado por Kids TV Report en 2011. Los españoles consumen ocho minutos menos (dos horas y 38 minutos) y se colocan por delante de británicos (dos horas y 24 minutos) y franceses (dos horas y nueve minutos).

Pese al aumento de soportes tecnológicos, con contenidos que viajan de una plataforma a otra, la televisión sigue siendo una de las pantallas favoritas de los menores. A medida que aumenta la digitalización en los hogares, los niños aprovechan las ventajas del aumento de canales para ver lo que quieren y cuando quieren. Los expertos observan que se ha producido una “polinización” cruzada entre la televisión y la web, de tal manera que los contenidos circulan de un medio a otro como si se tratara de vasos comunicantes.

Además de la TDT, que ha traído contenidos para todos los gustos, los menores tienen a su alcance múltiples canales en función de su edad. La oferta se ha segmentado hasta tales extremos que hay diales temáticos para preadolescentes, para preescolares e incluso para bebés. En todos ellos abundan los dibujos animados, el producto favorito del público menudo.

El presidente del Observatorio de Contenidos Televisivos Audiovisuales (OCTA), Valentín Gómez i Oliver, lamentaba durante la última jornada sobre Menores, pantallas y ética que los niños españoles no consuman una “dieta audiovisual” equilibrada. Y exponía que, de la misma manera que es necesario que aprendan a leer y a escribir, deben aprender a ver las imágenes. “Es necesaria una alfabetización audiovisual”, recalcaba. Una tarea que recae en la escuela y también en la familia.

“El concepto de dieta televisiva es interesante en la medida en que nos remite a una necesaria alfabetización audiovisual, algo así como la alimentación de los ciudadanos/telespectadores”, explica Víctor Marí Sáez, profesor de Comunicación y Publicidad de la Universidad de Cádiz. Autor del libro Comunicar para transformar y transformar para comunicar, observa que para que exista una buena dieta no basta con el necesario cambio de actitudes por parte de los ciudadanos-telespectadores. “Hace falta incidir, entre otras cuestiones, en las políticas de producción audiovisual implementadas por parte de los canales televisivos”. Siguiendo con la metáfora de la alimentación, afirma: “Si en nuestra ciudad solo encontramos establecimientos de fast food, difícilmente vamos a conseguir esta dieta deseable, por muy buena que sea la intención del telespectador”.

El profesor Marí Sáez percibe en el panorama televisivo español de los últimos años una importante carencia en el terreno de la producción audiovisual de espacios educativos dirigidos a la población infantil. Achaca este déficit, principalmente, a criterios de carácter economicista. “Es más barato programar como se hace actualmente que invertir en productos más creativos, más elaborados, diseñados por equipos interdisciplinares de expertos en comunicación, educación o psicología infantil. Lo habitual es encontrarse con programas contenedores, que se limitan a incluir capítulos de dibujos animados o de teleseries”. En este terreno, asegura que las iniciativas más destacadas están en Televisión Española.

Precisamente, la Defensora del Espectador de RTVE, Elena Sánchez, aprovechó el foro del observatorio para recalcar el papel de la televisión como agente socializador. De paso, amparó al medio frente a aquellos que denigran por sistema todo lo que arroja. “No hay que satanizar las pantallas pero sí estar muy alerta”, dijo.
Algo en lo que todos los expertos coinciden es en que el niño-televidente no es una prioridad para los programadores de los canales generalistas. Representan el 8,5% de su audiencia, un porcentaje demasiado pequeño para gastar energías y dinero, pero que Sánchez reivindica: “Las televisiones tienen un compromiso con la sociedad. Deben programar para los ciudadanos, no para los consumidores”.

La dieta televisiva de los menores intentó erradicar a finales de 2004 los contenidos violentos, el lenguaje soez o las imágenes con referencias sexuales. Fue a través del Código de Autorregulación que firmaron las principales cadenas y el Gobierno bajo los auspicios de la entonces vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Seis años después, el empeño ha sido un estrepitoso fracaso.

Aquel código aspiraba a poner coto a la telebasura en los horarios de mayor consumo infantil. Llegaba después de una oleada de protestas de las asociaciones de telespectadores. La Fiscalía de Menores no daba abasto. Una cadena recibió una decena de sanciones consecutivas por vulnerar el derecho al honor y a la intimidad del público infantil, tal y como recordaba en las sesiones del OCTA el exfiscal jefe de Menores de Madrid Félix Pantoja. “Incluso llegamos a plantear la retirada de la licencia a esa cadena. Fue algo ingenuo”.

Para los más pequeños, ha aterrizado en España Baby TV, un canal de Fox especialmente creado para bebés. Encuadrado en el holding audiovisual que abandera la estadounidense Fox, presenta contenidos pedagógicos pensados para que los padres los compartan con sus hijos al tiempo que estos aprenden. Dirigida a un público de cero a tres años, la programación ha sido revisada por especialistas en educación infantil. Se trata de una propuesta cuyo fin primordial es “brindar a los padres una herramienta didáctica que les permita interactuar con sus hijos y aprender jugando”, según Pilar Jiménez, directora general de Fox International Channels España.

El canal KidsCo va dirigido a niños de 6 a 10 años y “a sus familias”, puntualiza su consejero delegado, Paul Robinson, aunque emite una franja preescolar para un público aún más joven (de dos a cinco años) y también para sus padres o cuidadores. “Ofrecemos contenidos de calidad, seguros, para toda la familia, con mensajes educativos y sin expresión de conductas negativas o violentas”. Entre una y otra franja hay notables diferencias. “La programación preescolar está diseñada para adultos que ven la televisión con sus hijos pequeños. Es una mezcla entre programas live-action y de animación. El contenido provee un entretenimiento educativo con enseñanzas en áreas como colores y formas, números sencillos, letras del alfabeto y adquisición de hábitos de conducta correctos”, comenta Robinson.

En el caso de KidsCo, una psicóloga infantil, la doctora Laverne Antrobus, del centro Tavistock de Londres, aconseja a los programadores sobre la manera más apropiada de comunicar con los niños. Todo para que “encuentren en la televisión modelos positivos, lo que tendrá una buena influencia en su desarrollo”, añade Paul Robinson, que enumera esos valores: calidad, educación, diversidad, conciencia medioambiental y seguridad.

En la TDT, Boing ha cumplido ya su primer año de vida. La oferta de Mediaset España está orientada al entretenimiento familiar y distribuye su programación en franjas de edades. Este curso ha lanzado el programa de producción propia Peter&Jack: The Floating School para que los niños aprendan inglés. Según los datos que maneja esta cadena, el 9,8% de los niños (de 4 a 12 años) eligen Boing entre la oferta de televisión comercial en abierto.

Dentro de la TDT, el canal más visto es Clan, la oferta infantil de la televisión pública estatal. El año pasado registró el 3,2% de la audiencia, el mismo porcentaje que en 2010. Este canal, sin embargo, es el más visto entre un sector de la población: el de las parejas con hijos pequeños. Un informe de Barlovento Comunicación precisa que en este segmento demográfico captó el 12% del público, mientras que La 1, por ejemplo, logró el 10%.

Jelly Jamm, Bananas en pijama, Baby Looney Tunes o My Little Pony son algunas de las series de Cartoonito, que se ha arriesgado a desarrollar su primera aplicación para el iPhone con el propósito de satisfacer las demandas de los “nativos digitales”. La empresa matriz, Cartoon Network, apuesta por los nuevos soportes tecnológicos con aplicaciones de realidad aumentada protagonizadas por sus personajes más emblemáticos.

Ante tan abrumadora oferta, ¿existe un control de lo que consumen los menores? Un informe del Consejo Audiovisual de Andalucía de 2008 detectaba una carencia en las familias andaluzas sobre los criterios establecidos para regular el consumo televisivo. Solo en la mitad de los hogares (49,9%) se regulaba lo que se veía. En aproximadamente un 40% de los hogares de esa comunidad el control de los padres sobre lo que sus hijos consumían no existía o era muy relajado.

“Por desgracia”, apunta el profesor Víctor Marí Sáez, “en mayor o menor medida, esta tendencia se mantiene a escala nacional”. De ahí que crea necesario poner en marcha estrategias de alfabetización audiovisual para ayudar a los padres a establecer criterios educativos para regular el consumo televisivo de sus hijos. “Un consumo que, además, se realiza en un porcentaje importante fuera de la franja horaria de protección a la infancia, a partir de las diez de la noche, cuando los contenidos que emiten las televisiones no son los más adecuados para los niños”, añade. Pero que los menores se enganchen a programas de esoterismo o vean contenidos pornográficos durante la madrugada no es siempre un problema achacable a quienes confeccionan las parrillas.

Fuente: El País

9 ene 2012

La sorprendente ciencia detrás de la motivación



Daniel Pink en el TED de 2009.

¿Qué motiva a nuestros alumnos?


Uno de los retos más frecuentes para un docente es encontrar la fórmula para motivar a los alumnos a aprender. Con motivación, todo es más fácil en el aula. ¿Podrías involucrar más a las alumnos en los proyectos de clase, generar más debate, estimular preguntas o simplemente inducir al esfuerzo? Hay buenas noticias. Las investigaciones científicas confirman reiteradamente que sí y han encontrado las claves.

La motivación es un motor interno que se nos enciende de forma misteriosa y nos predispone a aprender con facilidad, superar dificultades y conseguir lo imposible. Digo, de forma misteriosa, debido a que descifrar las razones, que hacen que estemos motivados o queramos aprender, varían según la persona y en ocasiones pueden ser poco obvias.

Tradicionalmente para conseguir el comportamiento del alumno que se desea se recurre a factores extrínsecos, como premios y castigos. Sin embargo, es interesante saber que cuando asignamos tareas complejas, que requieren de un esfuerzo y una creatividad continuada, este tipo de recompensas no funcionan para sostener la motivación a largo plazo.

Esta afirmación no es una sospecha o una opinión sino un realidad documentada durante más de 50 años por expertos y estudios sociales sobre el comportamiento humano. Numerosos experimentos nos descubren qué motiva a los humanos en general y los resultados pueden aplicarse fácilmente para tus alumnos dentro y fuera del aula.

Theresa Amabile, experta en creatividad organizativa, ha mostrado en sus investigaciones que ofrecer premios o castigos puede matar la creatividad: 

“Las personas (y por tanto tus alumnos) serán más creativos cuando lo que les motiva es el interés, la satisfacción y el reto del trabajo en sí mismo y no las presiones externas.” (Theresa Amabile, “How to kill Creativity”, Harvard Business Review, Septiembre 1998).

“En 9 de cada 10 tareas que examinamos a través de tres experimentos, vimos que cómo más incentivos externos se daban, peor rendimiento se conseguía”. (D. Ariely, U.Gneezy, G.Lowenstein & N. Mazar, Federal Bank of Boston).

Daniel Pink, escritor y periodista norteamericano, identifica de forma científica en su libro La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva, tres claves que funcionan reiteradamente para conseguir la motivación y el camino hacia un mejor rendimiento: Autonomía, Maestría y Propósito. Su aplicación en el aula podría traducirse de la siguiente manera:
  • Clave 1: Dar Autonomía
Si quieres que tus alumnos se sientan implicados en un proyecto de aula, en vez de darles apuntes y un ejercicio, dales la libertad de que aprendan por sí mismos. Dales la autonomía para que escojan dónde y cómo obtener los conocimientos. Si les dejas afrontar el reto a su propio ritmo y en la secuencia que decidan, irán más allá de lo que pone el temario o lo que entra en el exámen.

Explica claramente el objetivo del proyecto y los resultados que esperas pero cada uno tiene libertad para buscar su propio camino para cumplir con el objetivo marcado.

La autonomía permite además acomodar el hecho de que no todos aprendemos de la misma forma. De acuerdo con el principio de las inteligencias múltiples, puedes guiarlos hacia una variedad de contenidos en distintos formatos: contenidos multimedia, ebooks, YouTube para Escuelas, libros, revistas científicas, blogs e incluso redes sociales. De la misma forma, el alumno documenta lo aprendido pudiendo usar herramientas 2.0, videos, presentaciones orales al resto de la clase, papel y lápiz, una obra teatral, un post en un blog, debatiendo con un experto por videoconferencia, etc. Las posibilidades son infinitas y ellos encontraran el medio que más les entusiasma.
Hay que crear oportunidades para que lleven a cabo su propia investigación, se equivoquen, aprendan de errores y desarrollen la capacidad de solucionar problemas. Para ello también se programa una tarde “Fedex” dentro del horario lectivo.

Una tarde “FedEx” se trata de una práctica inusual que empresas como Google realizan con sus empleados con grandes resultados. Gmail y Google News son dos productos desarrollados durante estas horas FedEx. En centros escolares también empiezan a aplicarse.

Básicamente cada trimestre, un viernes por la tarde, los alumnos trabajan en un proyecto durante varias horas que no forma parte del temario escolar pero que les despierta un gran interés. Puede ser escribir poema, crear un blog, grabar un video, construir un artilugio, realizar un experimento, etc. El lunes siguiente, los alumnos presentan los resultados e impresiones. Su lógica se basa en que los alumnos aprenderán más cuando tienen la autonomía de escoger el tema.

Con esta actividad los alumnos usan sus talentos sin restricciones, desarrollen su creatividad y prueban cosas por curiosidad o diversión. Puede parecer que se pierde el tiempo, que no se avanza en el temario escolar pero la ciencia sugiere todo lo contrario.

La manera más simple para asegurar que una persona valora lo que está haciendo es maximizar su libertad para escoger y su autonomía”. (Good and Brophy 2004).

Hoy la tecnología disponible nos ofrece todavía más medios para proporcionar esta autonomía a los alumnos. Bien utilizada se transforma en un potente acelerador de la motivación y en última instancia, del aprendizaje.

  • Clave 2: Conseguir Maestría
La maestría hace referencia a nuestro deseo de mejorar nuestras habilidades, de progresar y de ser cada vez más capaces. Harvard Business School lo identifica como el motivador más importante.

Un obstáculo actual es la importancia exagerada que algunos profesores y padres pueden llegar a dar a las notas para evaluar el progreso del alumno. Si un alumno percibe que el objetivo es aprobar un exámen o sacar una buena nota, este alumno se vuelve menos propenso a tomar riesgos, un prerrequisito para la creatividad y el aprendizaje. En vez de intentar aprender lo que realmente le interesa, comienza a pensar si estos temas entran en el exámen y cómo le afectarán la nota.

Es interesante experimentar con la asignación de proyectos que no puntúan o tienen poco peso en la nota final. Se da énfasis a la satisfacción personal de adquirir nuevas habilidades, tomando como partida las fortalezas e intereses de los alumnos. También se diseñan evaluaciones que incentivan el tipo de aprendizaje que queremos que los alumnos consigan. Además se les guía para que ellos mismos sean capaces de evaluar su progreso a largo del curso y estén motivados a mejorar sin presiones externas.

Finlandia es un ejemplo de un sistema educativo en donde prácticamente no existen las evaluaciones y en cambio consiguen los mejores resultados en las pruebas PISA año tras año.

  • Clave 3: Entender el Propósito
Los alumnos trabajan mejor cuando comprenden cuál es el propósito detrás de un proyecto de aula y especialmente ven su utilidad dentro de su futuro profesional.

Intentar explicar a un alumno porqué debe aprender a hacer derivadas en matemáticas, cuando desea ser pianista, puede ser misión imposible. Sin embargo, cuando sea posible, podemos intentar contextualizar un tema dentro de la vida real. Por ejemplo, si estamos aprendiendo estadística, podemos hacer que utilicen datos reales que sean interesantes o curiosos para ellos, por ejemplo, averiguar cuántas personas nacen en España cada minuto o cuál es la edad media de un usuario en Facebook.

Por otro lado, si estamos estudiando Inglés, podemos intentar que descifren en grupo la letra de canciones de Justin Bieber y Lady Gaga, o incluso que encuentren amigos nativos en Facebook y Twitter con los que practicar. Entenderán que el inglés es un vehículo imprescindible para viajar, entender una cultura, trabajar en el extranjero y hacer amistades en todo el mundo.

También, puedes generar el contenido de un proyecto a raíz de un interés que surge en el aula de forma espontánea. Por ejemplo, si un alumno se hace una herida en clase y te acribillan a preguntas sobre la sangre y el tema de los microbios (ocurre frecuentemente con los más pequeños), se puede aprovechar para iniciar un trabajo en grupo e introducir conceptos del cuerpo humano, infecciones, células, etc. Leerán, escribirán, investigarán y aprenderán las competencias básicas de una forma natural. El propósito y su utilidad estará bien claro para ellos.

4 ene 2012

Alargar la Educación Secundaria puede contribuir a incrementar el cociente intelectual

En un momento en el que en España se aboga por prolongar un año más la Educación Secundaria Obligatoria, un estudio de la Universidad de Oslo pone de manifiesto los beneficios de esta decisión sobre el cociente intelectual, cuya puntuación aumenta con un año más de escolarización, así como en el desarrollo de las capacidades cognitivas en los primeros años de la edad adulta.


Un estudio de la Universidad de Oslo publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' ha demostrado que prolongar la educación secundaria puede aumentar el cociente intelectual. Según este análisis, alargar la escolarización obligatoria de los adolescentes "favorece las capacidades cognitivas en la vida adulta".

La motivación de este estudio, recogido por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) y, a su vez, por Europa Press, ha sido la reforma del sistema educativo que tuvo lugar en Noruega en los años 60. A raíz de ahí se ha obtenido el dato de que con un año más de escolarización el cociente intelectual de estas generaciones ha aumentado en 3,7 puntos.

Los datos han sido extraídos de los test de inteligencia que el ejército noruego realizó a los hombres aptos para el servicio militar (cuando cumplen los 19 años). Así, los varones nacidos entre 1950 y 1958 fueron objeto del estudio, estratificando a los que se educaron con el antiguo y el nuevo sistema.

Otra de las variantes del estudio fue analizar que títulos de estudios poseían a los 30 años. Tras cotejarlo, los investigadores descubrieron que "se observa un incremento inusual de la media educativa y de la media del CI coincidiendo con el momento en el que se introduce la reforma", explican los autores Christian N. Brinch y Taryn Ann Gallowa.

No obstante, la relación entre la educación y el cociente intelectual ya había sido demostrada pero no de una manera evidente, ya que "no se habían conseguido aislar las variables de manera adecuada", aseguran. De hecho, en ocasiones se creía que simplemente las personas con mayor coeficiente tenían más fácil el acceso a la educación.
 
Por último, los autores advierten de que las edades como la adolescencia tienen un potencial que no debe descuidarse para mejorar la capacidad cognitiva de los individuos.

Fuente: Europapress 

2 ene 2012

¿Existe un hij@ favorito?

El 95% de los padres tiene un hijo preferido, y el otro 5% miente”, asegura Jeffrey Kluger, autor de The Sibling Effect: what the bonds among brothers and sisters reveal about us (El efecto fraterno: lo que los vínculos entre hermanos y hermanas dicen de nosotros), un artículo publicado en la revista Time en noviembre y cuyo contenido ha creado un gran revuelo. En él, Kluger desarrolla las claves de lo que denomina “la ciencia del favoritismo”, avalada por investigaciones recientes.
 
Padres bajo sospecha
Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por Catherine Conger, profesora de Desarrollo Humano y Comunitario de la Universidad de California en Davis, reunió a un grupo de 384 pares de hermanos y a sus padres, y los observó tres veces durante tres años. Les preguntó sobre su relación y grabó en vídeo cómo reaccionaban ante los conflictos. Al final, concluyó que el 65% de las madres y el 70% de los padres exhibían una clara preferencia por uno de sus hijos, normalmente el más mayor. Y eso que estas cifras podrían estar sesgadas a la baja, al saberse observados por un experto.

Para Victoria del Barrio, profesora de Psicología de la Personalidad de la UNED: “Los estudios indican que siempre hay un hijo que tiene más atención o admiración por parte de los padres. Estos se harían desollar vivos antes de reconocerlo, pero cuando hablas con los hermanos, lo reconocen y normalmente están de acuerdo en quién es el favorito. Incluso desde un punto de vista legal, buceando en las herencias de las familias, también se ve que hay un hijo más beneficiado que los demás. Al fin y al cabo, el preferir a una persona sobre otra es una constante en todas las relaciones humanas”.  Pero ¿a qué se debe?

Según el propio Kluger, el favoritismo paterno tiene una finalidad puramente evolutiva: “Ya que la familia no tiene otro objetivo más que el de hacer perdurar nuestra especie en las generaciones siguientes. Por eso, el acto narcisista de reproducirnos impulsa a los padres en favor del hijo mayor, el más saludable y el que tendrá más éxito reproductor”.  

Y algo que apoyaría esta tesis es el hecho de que en la naturaleza también se da. “El favoritismo parental es muy frecuente, sobre todo en animales cuyo período de crianza es prolongado, como los mamíferos en general y primates en especial”, asegura Fernando Peláez, experto en Psicología Biológica de la Universidad Autónoma de Madrid.

Para Del Barrio, sin embargo, el favoritismo tiene una razón más social: “Tanto en el núcleo social familiar como en otros núcleos sociales siempre hay una lucha por el poder. En la familia, el objeto de deseo es el amor de los padres porque tenerlo permite tener acceso al poder”. Pero ¿cuáles son las razones por las que se elige a un hijo sobre otro?
 
La niña bonita
“Un factor importante a tener en cuenta es la personalidad. La que se amolde más a las de los padres tiene más posibilidades de ser favorecida. Si se trata de un padre autoritario, es más fácil que congenie con un hijo obediente que con uno contestatario. Así, los padres se sienten más cómodos con los hijos con los que tiene mejor comunicación emocional”, explica Del Barrio.

Otro factor que Kluger apunta en su artículo es el de la belleza. No en balde, en castellano cuando nos referimos al hijo favorito hablamos de la niña o el niño bonito. Catherine Salmon, psicóloga experta en relaciones fraternales de la Universidad de Redlands en California, asegura: “La heurística general nos hace creer que las cosas más bellas son también las más saludables, las mejores”. Esto es algo que ocurre en todo tipo de relaciones personales; también en el trabajo y entre los amigos. Los más guapos suelen tenerlo más fácil.

Pero en realidad, lo que subyace a todo esto, según Del Barrio, son las expectativas: “Todos los padres generan ciertas expectativas sobre sus hijos. Si estos las cumplen, es más fácil que sean admirados y aceptados por los padres. Así es como unos individuos se van posicionando mejor que otros”, apunta.

Una investigación publicada en la revista Human Nature en 2009 sobre quiénes suelen ser los favoritos del padre y de la madre concluyó que en la mayoría de los casos los candidatos de la madre eran los primogénitos varones, y los del padre eran las hijas más pequeñas.
 
Cuestión de sexo
“Efectivamente, los padres tienen más afinidad con las hijas y las madres con los hijos. En mi opinión, el sexo no está en la base de la explicación, como pensaba Freud, pero sí lo está con las expectativas”, afirma Del Barrio.

Y es que parece que los padres valoran especialmente los logros en disciplinas relacionadas habitualmente con el sexo opuesto. “Así, la madre valorará especialmente la vena poética de su vástago, mientras que el padre hará lo propio con el máster en negocios de su pequeña”, apunta Kluger en Time.

El sexo es especialmente determinante en las familias con tres hijos. En principio, el primero y el último siempre tienen más posibilidades de caer en gracia. Pero en una familia con tres hijos, si hay dos de un sexo y uno de otro, este será el que se lleve el gato al agua.

Algunas teorías explican la existencia de una predilección por el hijo mayor en detrimento del mediano o “niño sándwich”. Y es que parece que el orden en que hayas nacido también influye en esto del favoritismo.
 
Yo llegué primero
Ya hemos dicho que en muchos casos el favorito tiende a ser el primogénito. ¿Por qué? Pues hay toda una literatura científica que corrobora que el orden de nacimiento influye, y mucho, en la relación con los padres y, por extensión, en la personalidad y el favoritismo. El punto de inflexión en este tema lo marcó la publicación de Born to Rebel (Nacido para rebelarse), el libro del profesor de Berkeley Frank J. Sulloway en el que ratifica que los hermanos compiten por el favor de los padres. Su aportación en este punto es que, según él, las estrategias que utiliza cada uno para conseguirlo es lo que conformará su personalidad en el futuro.
 
Así, por ejemplo, los mayores suelen ser más conservadores, respetuosos con las expectativas y los valores paternos, y perfeccionistas. Los medianos suelen tardar más en saber lo que quieren hacer con su vida, pero son más sociales, y los pequeños suelen ser más bohemios, independientes y encantadores.
 
De modo que, según este reparto, es evidente por qué el mayor suele ser el elegido. Además, hay estudios científicos que demuestran que los primogénitos tienen un cociente intelectual (CI) 2,3 puntos por encima del segundo. Esto se debe sobre todo a la cantidad de dedicación que los padres le ofrecen mientras es hijo único, lo que supone sin duda una mayor oportunidad de desarrollo. En definitiva, los padres han puesto tanto esfuerzo en este hijo que es normal que sea su preferido.
 
Sin embargo, ¿qué consecuencias tiene el favoritismo en los hijos, tanto en el elegido como en los “desfavorecidos”?
 
Consecuencias en la edad adulta
Según Ellen Libby, psiquiatra y autora del libro El hijo favorito: “Estos niños crecen experimentando la confianza de haberse ganado el favor paterno. Así no hay reto que se les resista. Y por eso se creen con el derecho a tener lo que quieren cuando quieren, y no esperan consecuencias negativas de su comportamiento. 

Cuando Bill Clinton era presidente, la gente se preguntaba por qué puso en peligro su carrera por tener una relación con Monica Lewinsky. La respuesta es simple: él era el hijo favorito de su madre, así que se creyó con el derecho de conseguir lo que quería y no pensó en las consecuencias”. Por eso, según la propia Libby, es importante que los padres eviten esto, que les deparen las mismas consecuencias que a sus hermanos.

Del Barrio apunta: “Los favoritos superprotegidos suelen convertirse en inmaduros que, cuando salen al exterior, perciben el mundo como hostil”.
 
Por su parte, los “desfavorecidos” crecen creyéndose no merecedores del amor de sus progenitores, lo que les causa secuelas más o menos importantes incluso en la edad adulta: “Los no elegidos, si digieren la situación con normalidad, serán más independientes y resolutivos que sus hermanos preferidos. Sin embargo, si se ha creado en ellos un sentimiento de resentimiento, esto puede crearles problemas en sus relaciones sociales futuras”, según Victoria del Barrio.

Clare Stoker, del departamento de Psicología de la Universidad de Denver, realizó una investigación en 136 pares de hermanos y determinó que: “Los que se sentían menos queridos eran más propensos a desarrollar ansiedad, baja autoestima y depresión en su madurez”.

“Y es que una de las cosas que más mina la vida afectiva de los adultos es la hostilidad paterna. Tu esperas que tus padres te quieran, y cuando sientes que no es así porque te tratan con desprecio, indiferencia, etc., las consecuencias son muy graves”, sentencia del Barrio.
 
Pero no todo es blanco o negro. Hay casos en los que el favoritismo cambia según la etapa vital, y otras en las que el que haya un hijo favorito no interfiere en el amor entre padres e hijos. “No creo que los padres deban preocuparse por tener un hijo favorito, sino más bien por cómo lo están educando”, asegura Libby.
 
Hay un término medio   
Hace poco, una madre me reconocía haber tenido momentos de mayor conexión con uno de sus hijos que con el otro. “Por ejemplo, cuando me separé, identificaba a mi hijo con su padre y esto me produjo un gran conflicto interior. Sin embargo, su hermana era toda dulzura y resultaba mucho más fácil la convivencia con ella. Años después, en el inicio de la adolescencia, fue al contrario: mi hija comenzó a tener un comportamiento más rebelde, y entonces fue con su hermano con quien me sentía más a gusto ”. Este es un ejemplo estupendo de lo que la doctora Libby denomina “favoritismo de rotación”. “Cuando el sentimiento de favoritismo rota de un hijo a otro es más probable que no haya consecuencias. Los niños saben que llegará su turno, así que el privilegio de la posición será compartido”, asegura.

Por otra parte, los niños que se sienten queridos y valorados por sus padres, aunque sepan que no son los favoritos, no tienen problemas.

Si hacemos diferencias entre amigos, etc., ¿cómo no vamos a hacerlas entre nuestros hijos? En mi caso, como he dicho, no creo que hubiese una preferida, pero sí había diferencias de trato, y evidentemente cada uno de mis progenitores se entiende mejor con una de nosotras que con las otras. “Pero las diferencias no son negativas, siempre que no sean excluyentes”, afirma Libby.
Por último, actualmente en España hay una media de 1,3 hijos, por lo que existe menos probabilidad de que se dé favoritismo como tal.
 
Nuevos tiempos 
“Pero hay más hijos únicos, que son los favoritos por excelencia”, apunta Del Barrio. Y sigue: “Entre la píldora y la reproducción asistida se está produciendo un cambio en la dinámica familiar aún por estudiar. De lo que sí hay ya mucha literatura científica en EEUU es sobre la convivencia en un mismo hogar de hijos de uniones anteriores de ambos padres con hijos comunes, o de hijos propios con adoptivos de diversas procedencias.

Esto sí que es un mosaico enorme. Por ejemplo, se ha visto que las chicas aceptan mucho peor las nuevas parejas de sus padres y a sus nuevos hermanos que los chicos. Y todavía se están determinando los problemas derivados en estos casos”, termina Victoria del Barrio. Pero esto es otra historia…

Fuente: Quo

27 dic 2011

Más horas de clase no aseguran el éxito escolar

Profesores y alumnos pasan más tiempo en el aula en España que en otros países - Pero los resultados no brillan - ¿Qué falla? 

 

 

J. PRADES / J. A. AUNIÓN 

Algo no encaja. El informe sobre educación en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), presentado ayer, dibuja un sistema cuyas condiciones no parecen estar tan mal como los resultados indican. Los profesores españoles dan más horas de clase (7.364 horas frente a 6.732 de media de la OCDE) y los alumnos permanecen en las aulas más tiempo que sus iguales. Los salarios de los docentes son superiores a la media, la proporción de alumnos por profesor es óptima comparada con el resto de países y, sin embargo, cada Informe Pisa -el referente mundial en medición de aptitud educativa que se realiza cada tres años- supone un jarro de agua fría al empujar a España a la cola en resultados: puesto 26 de 34 países desarrollados en 2009. 

 

¿Qué es lo que falla? En plena polémica por los recursos que se destinan a la educación -los profesores de varias comunidades se han rebelado contra los recortes-, el informe vuelve a introducir complejidad al debate: no se trata solamente de cuántos profesores haya ni cuántas clases den los alumnos, sino de qué se enseña, cómo y a qué edad, y qué apoyo reciben los alumnos.


Muchos insisten en que las mejoras que se han producido con enormes esfuerzos en los últimos años en educación (la mayoría de la población posee más estudios que los obligatorios, el 52%, mientras que en 1999 los que no terminaban esta etapa alcanzaba los dos tercios) pueden seguir adelante si no se recortan los presupuestos y se reduce el número de profesores.

Pero otros países con mejores resultados tienen un cuerpo docente que imparte menos horas lectivas. Las comunidades de Madrid, Navarra, Cataluña, Galicia y Castilla-La Mancha, sin embargo, han puesto en pie de guerra al profesorado al prolongar su jornada de clases lectivas, restándoles tiempo para el resto de tareas que, según los maestros, son las que dan el plus de calidad a un sistema: apoyos, programas de refuerzo, atención a los padres.... ¿Cuál es el objetivo pedagógico de esta prolongación de horas lectivas? Felipe José San Vicente, presidente de la Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto, responde: "No hay ningún objetivo pedagógico ni nada que se le parezca. Es una cuestión económica, ahorrar la contratación de interinos, y lo demás son palabras huecas".

7 dic 2011

Aprendizaje significativo



Principios éticos en el ejercicio de la Psicología


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