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11 feb 2012

3 de cada 10 alumnos universitarios serían ciberadictos



Un estudio mexicano revela que cada vez más jóvenes sienten la necesidad de interactuar en las redes sociales, con lo que descuidan otros aspectos de su vida.

Roberto cayó en las redes del vicio frente a su computadora y laptop, droga que aspiraba hasta la madrugada, al grado de sentirse angustiado cuando no encontraba dónde conectarse al internet, por lo que empezó a faltar a la escuela y tener problemas con sus padres.

Cómo él, tres de cada 10 alumnos son adictos compulsivos a internet y a las redes sociales, motivado por el cambio de hábitos ante la violencia en Nuevo León, revela el investigador Luis Antonio Lucio, en un estudio único en su tipo sobre ciberadicción.

El maestro de posgrado de la Facultad de Psicología de la UANL y doctor de Educación por la Universidad Complutense de Madrid afirma que si el joven desaprovecha horas de sueño o descuida sus relaciones personales y familiares navegando por internet más de 30 horas semanales es considerado un ciberadicto.

“Un 10 por ciento de la muestra de entrevistados dedica más de cinco a seis horas y si lo acumulamos en la semana, nos da más de 30; los estudios que se han hecho a nivel internacional nos dicen que quien pasa más de 30 horas en la red ya lo consideran un adicto.

“Tres de cada 10 estudiantes creen haber desarrollado un tipo de adicción a internet, esto está provocando que uno de cada 10 estudiantes haya faltado a clases por el uso compulsivo de la red social y que dos de cada 10 hayan resentido una baja en el rendimiento académico”, señala Lucio.

¿Por qué se está dando esta situación?
“Porque hay un contexto de violencia en el estado que hace que los padres impidan a sus hijos convivir presencialmente con otras personas y lo que están haciendo es permitirles que estén en la red, entonces, se les está haciendo ellos un uso y de repente se está convirtiendo en un tipo de adicción”, responde.

En la investigación aplicaron encuestas a mil 200 estudiantes de preparatoria y facultades, por parte de alumnos de sexto y séptimo semestre del área conductual a través de un instrumento que mide el grado de ciberadicción.

Los síntomas para saber si un joven desarrolló esta adicción se reconocen con una señal contundente: Cuando no encuentran un lugar dónde conectarse a la red o no hay señal de internet se sienten intranquilos, irritables, angustiados y ansiosos.

Lo más adictivo son los juegos, las actividades de sus amigos, socializar y actualizar fotografías y compartir sus comentarios.

“Y si antes la conveniencia era en la noche, ahora es hacerla en el día y los padres (falta) dedicarle más tiempo a sus hijos, de tal manera que aprenden a estar conviviendo en la red o en la realidad virtual cuando lo más importante es una convivencia presencial”, explica.

Los padres de los ciberadictos han tenido que despertarse en la noche a separarlos y decirles que ha sido suficiente el tiempo que le han dedicado, e incluso, sus amigos les han dicho que están preocupados por la problemática.

La firma InterActiveCorp publicó un estudio, según el cual 42 por ciento de jóvenes chinos se sienten adictos a internet, frente a 18 por ciento de jóvenes estadounidenses que se definían de la misma forma.

La investigación comparó los datos y conclusiones de su estudio con las que manejan en Estados Unidos y determinó que un adicto a internet pasa 6.1 horas navegando al día, y cerca de 10 por ciento de los usuarios sufren de adicción y, de ellos, 70 por ciento son varones.

Los números de una adicción:
  • 30.4% Dijo ser adicto a las redes sociales.
  • 24.6% Reconoció haber bajado su rendimiento escolar.
  • 29% Admitió haber tenido trastornos de sueño por la adicción.
  • 31.7 % Se siente nervioso y ansioso.
  • 23.1% Se siente angustiado cuando no hay dónde conectarse a la red.
  • 52% Se siente irritable por no acceder a Facebook.
  • 34% Ha intentado disminuir el tiempo de uso y no puede.
  • 40% Ha perdido la noción del tiempo por estar en el Facebook.
  • 26.2% Ha dejado de hacer cosas importantes por estar en Facebook.
  • 37.2% Ha dedicado menos tiempo a convivir con su familia.
  • 30.7% Le han tenido que llamar la atención.
  • 22% Sus amigos le han dicho que están preocupado.

Fuente: Nuevo Leon

3 feb 2012

¿Son peligrosas las redes sociales?


Conductas delictivas, suplantaciones de identidad, sexting o ciberacoso son solo algunos de los riesgos principales de los social media.
 
Lo que antes no era posible se está convirtiendo en una realidad cada día más frecuente y peligrosa gracias a las redes sociales, pues nombres como Tuenti y Facebook se han convertido en una parte tan importante de nuestras vidas que los datos hablan por sí mismos: el 66% de los usuarios adolescentes afirma consultar sus perfiles a diario y llegar al extremo de no poder vivir sin ellos.

Sin embargo, aunque parezca que el uso de las redes sociales puede ser muy inocente (estar en contacto con amigos, compartir fotografías con ellos...) existen una serie de peligros que todo usuario debe tener en cuenta si desea que su presencia social se desarrolle con normalidad.

Así, algunos de los principales riesgos de las redes sociales son:

1) Pérdida de la privacidad
En España, la edad legal para poder acceder a una red social es de 14 años. Sin embargo, muchos adolescentes burlan las medidas de seguridad introduciendo una fecha de nacimiento falsa, con lo que logran obtener un perfil. Dada esta situación, medios como Tuenti (que cuenta con un 60% de internautas con perfil) ha establecido un sistema que, al detectar un perfil de estas características, solicita la autorización paterna para acceder o, de lo contrario, su página será eliminada.

El principal problema de que los menores de esta edad dispongan de una red social consiste en la configuración de la privacidad. Por defecto, las redes sociales permiten que toda la red pueda ver un perfil, desde sus fotografías hasta sus comentarios o amigos. Es por ello que los padres deben actuar advirtiendo a sus hijos de que configuren su privacidad para que solo sus contactos puedan ver su información.

2) Suplantación de la identidad
Cambiar la contraseña de una red social puede ser una de las principales formas a través de las que suplantar un perfil. El problema de este acto es que la persona responsable de esta actividad puede hablar en nombre del suplantado, creando tensiones y conflictos con sus contactos.

3) Ciberacoso o ciberbullying
Antiguamente, si un niño quería burlarse de un compañero se refería a él con palabras despectivas (gordo, gafotas...) delante de los demás niños. Sin embargo, la tendencia hoy en día es realizar fotografías comprometidas con el teléfono móvil, subirlas a una red social y etiquetar a las personas conocidas para que toda la red pueda reírse del afectado en cualquier momento.

Aunque estas conductas pueden denunciarse a través de las redes sociales, requieren de la denuncia de alguno de los usuarios que, en muchos casos, prefieren no intervenir.

4) Sexting
Otra de las tendencias más habituales consiste en que una pareja decida enviarse fotografías o documentos subidos de tono. Hasta aquí bien, sin embargo, en el momento de la ruptura son muchos los que deciden vengarse enviando esos archivos a todos sus contactos, faltando al respeto de la privacidad de su ex pareja.

5) Grooming
Una tendencia delictiva y la nueva forma a través de la que los pedófilos logran sus objetivos: se trata de adultos que crean un perfil haciéndose pasar por un adolescente, comienza a establecer contactos, logra que le envíen fotografías e incluso quedar con la víctima.

Este acto puede resultar severamente peligroso, pues el material gráfico puede ser utilizado de forma delictiva o provocar conductas abusivas en el caso de conocerse en la vida real.

6) Uso delictivo
Las redes también se han convertido en un canal a través del que muchas personas se aprovechan para cometer actos ilegales tales como ofrecer productos adictivos (drogas, alcohol...) a un menor precio.

7) Adicción
Aunque de menor gravedad, la adicción a una red social también puede convertirse en un gran problema para los adolescentes. Así, datos como que un elevado 43% de usuarios utilice sus perfiles sociales durante 4 horas al día puede ser preocupante, pues se abandonan otras actividades como los deportes, las relaciones sociales e incluso los estudios, anteponiendo las redes sociales.

¿Qué hacer ante estos peligros?
Los expertos advierten a los padres de la necesidad de establecer vínculos de confianza con sus hijos, mantener conversaciones con ellos y mostrarse interesados por su vida y sus actividades, eso si, sin llegar en ningún momento al acoso o los interrogatorios innecesarios que pueden interpretar mal y provocar desconfianza y que los las relaciones se cierren.

Los padres deben, además, establecer unos horarios de utilización de Internet para evitar que los niños malgasten demasiado tiempo en la red y dejen de lado otras actividades que, diariamente, son fundamentales para su correcto desarrollo físico y mental.

Fuente: Apréndelo

17 ene 2012

Cerca del 8 por ciento de los jóvenes puede llegar a ser un adicto a las TIC


Cerca del 8,1 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 34 años tiene riesgo de convertirse en adictos a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), según se desprende del estudio 'De la impulsividad a la dependencia: Adicciones a las nuevas tecnologías', dirigido por el presidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), el doctor Salvador Ros.

"El perfil de la persona adicta a estas nuevas tecnologías suele ser una persona joven, urbana, con conocimiento de inglés y manejo habitual de ordenadores, de profesión liberal y de clase media-alta", precisa este experto.

Hasta la fecha, cerca del tres por ciento de los jóvenes comprendidos entre estas edades es adicto a las TIC, según el estudio, lo que hace que los expertos alerten de que este fenómeno puede llegar a afectar al desarrollo y a la salud mental de los adolescentes y que puede generar una gran demanda sanitaria, si no es detectado a tiempo.

En este sentido, los psiquiatras aconsejan que, si el menor tiene un bajo rendimiento o fracaso escolar, irritabilidad, pérdida de interés por actividades que realizaba previamente, trastornos del sueño o distanciamiento de la familia o amigos, puede esconderse un caso de adicción a las TIC.

"Niños o adolescentes que dejan de comer con la familia o, si lo están, se pasan todo el tiempo jugando deben alertarnos y hacernos pensar en la posibilidad de un cuadro de adicción", argumenta el psiquiatra  Alfonso Sanz Cid.

Este experto pone el acento en que "a diferencia de lo que sucede con otros hábitos de abuso, como el alcohol o las drogas, no se le está dando la importancia debida". De esta manera, considera que la sociedad aún no es consciente del "grave riesgo" que implica esta dependencia.  

"El problema es que este tipo de trastorno no produce un deterioro físico, lo que hace que solo se acuda al médico en situaciones extremas, cuando los jóvenes han desarrollado conductas muy perturbadas donde la adicción es ya solo un elemento más dentro de un cuadro de más gravedad", argumenta.  

Por su parte, la psiquiatra Laura Fernando, subraya la importancia de una detección temprana y del tratamiento emocional precoz de este tipo de dependencia. "Corremos el riesgo de que jóvenes que no han sabido madurar y adaptarse a las situaciones que se han ido produciendo en su vida debido a su aislamiento, tampoco lo hagan cuando lleguen a la edad adulta y, por tanto, no sean capaces de asumir responsabilidades", sostiene.

Fuente: Europa Press
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