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6 sept 2012

Curso conflictivo

 

Con menos profesores para más alumnos, los recortes afectan a todos los niveles educativos

Más alumnos, menos profesores. Aulas más llenas, claustros disminuidos. Libros de texto y matrículas universitarias que se encarecen, menos ayudas escolares y menos becas. Este es el escenario que la comunidad educativa afronta al comenzar un nuevo curso marcado por los recortes y que se vislumbra conflictivo, pues las restricciones afectan a todos los niveles de la enseñanza. Resulta comprensible el malestar de la comunidad educativa: aunque la mayoría de docentes y familias comprende que la coyuntura exige sacrificios, algunas de las medidas adoptadas tienen un marcado carácter antisocial y afectan a algo que valoran por encima de todo, la calidad de la educación.

Por mucho que pretendan maquillarse, los datos no admiten lecturas benévolas. Por eso puede ser irritante la insistencia de algunos responsables políticos en afirmar que la calidad de la enseñanza no se verá afectada por los recortes. Más horas lectivas para los profesores, más alumnos por clase y menos recursos para atender a los niños con necesidades educativas especiales no pueden sino afectar a esa calidad. La reforma aprobada por el Gobierno abrió la puerta a que las autonomías aumenten la ratio de alumnos por aula, hasta 30 en primaria y 36 en secundaria, y eso es lo que está haciendo la mayoría, con alguna excepción, como la de Andalucía. Decenas de miles de profesores, interinos en su mayoría, se han visto mientras tanto abocados al paro. Y las familias han de soportar una reducción de las ayudas y un incremento en el precio del material escolar por la subida del IVA, que ha pasado del 4% al 21%.

No es mejor la situación en la universidad. La reducción de presupuestos ha mermado las plantillas, especialmente entre los profesores asociados, mientras los alumnos, que hasta ahora sufragaban con sus matrículas el 15% del coste de la enseñanza, aumentarán su contribución hasta el 25%. La tasa de algunos másteres ha subido hasta el 200%. Siempre se había dicho que cualquier aumento de tasas debía ir acompañado, para mantener la equidad, de un aumento de las becas. Pues bien, han aumentado las tasas, pero no las becas. Al contrario, ahora es más difícil conseguirlas, con lo que la universidad resulta ahora menos accesible para los hijos de las familias con menos recursos.

Es lógico que el malestar que generan estas políticas aflore y se exprese. Pero debe hacerlo siempre por cauces pacíficos, de respeto y tolerancia, y no en la forma en que lo hizo un grupo de profesores y alumnos en la apertura del curso de las cinco universidades públicas de Madrid. Se entiende que un recorte de los presupuestos de esas universidades genere protestas, pero estas tienen cauces suficientes para expresarse sin necesidad de interrumpir un acto institucional. Es más: las razones se ven perjudicadas por las malas formas de la protesta. El respeto a la libertad de expresión, una de las bases de la democracia, debe ser una regla de oro en el recinto universitario. Y fuera.

Fuente: El País

6 feb 2012

Una escuela sueca elimina las aulas


¿Qué pasaría si eliminásemos las aulas de las escuelas? ¿Suena imposible? Pues ya hay escuelas que han empezado a hacerlo...

La educación, y más concretamente el lugar en que esta se imparte, ha variado muy poco a lo largo de los siglos. En la Antigüedad la educación tenía lugar bien al aire libre, con los alumnos reunidos en torno a su maestro, o bien en los gimnasios. Durante la Edad Media todo eso cambió y se establecieron las aulas a imitación de la distribución de las iglesias, no en vano los primeros maestros eran religiosos. El maestro pasó a estar en lo alto de un estrado mientras que los alumnos se disponían en pupitres o bancos alineados frente a él. Este es el modelo que seguimos usando actualmente.


Pero algo está empezando a cambiar. Vittra, una empresa que opera 30 escuelas privadas en Suecia, quiere romper con ese modelo arcaico, y para ello proponen eliminar las aulas con el fin de incentivar el aprendizaje de los alumnos y su creatividad. Vittra pretende que la educación tenga lugar en cualquier parte del campus escolar, no en un espacio único y cerrado como es un aula.

El primer ensayo es una escuela que abrió sus puertas el pasado agosto en Estocolmo. Diseñada por una firma de arquitectura, se parece mucho más a los espacios que podemos encontrar en los campus de Google o Pixar que en las escuelas tradicionales. Los estudiantes, armados con su portátil, pueden estudiar y trabajar en cualquier lugar, mientras que si necesitan colaborar con otros existe un espacio habilitado para ello.

Esta claro que el actual sistema está obsoleto y hay que buscar alternativas funcionales y efectivas. El modelo propuesto por Vittra es sumamente atractivo, falta ver si da los resultados deseados.

1 feb 2012

Patrocina una escuela


La crisis actual esta afectando de sobremanera a la educación pública. Fotografías como esta, donde alumnos de centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana hacen clase abrigados con mantas porque la Generalitat Valenciana ha reducido la aportación a los conciertos educativos y los centros reducen el consumo energético (esto es, calefacción mejor que luz), muestran que la situación empieza a ser precaria.

Y es que, si estamos todos concentrados en reducir aportaciones, y ver por dónde recortamos para hacer frente a la falta de recursos, ¿quién se dedica a pensar cuales son las mejoras que necesita nuestro sistema educativo?

Porque no olvidemos que España todavía necesita mejorar la calidad de su sistema educativo. En el último informe PISA, España está en la posición 33, con 481 puntos, por debajo de la media de los países de la OCDE (493 puntos), por lo que hay que seguir mejorando el sistema educativo.

¿Si no hay dinero público, quién mejora nuestra educación?
En Estados Unidos, hace tiempo que son varios los agentes que colaboran con los gobiernos federales para mejorar la educación.

Así, la Gates Foundation tiene toda una división de proyectos centrados en mejorar los niveles educativos de los alumnos en Estados Unidos. No estamos hablando sólo de becas para estudios, sino también proyectos para mejorar las habilidades de los alumnos y los niveles educativos.

El conjunto de proyectos de la Gates Foundation en educación tiene un presupuesto de 400 Millones de Euros (el equivalente a un 11% del presupuesto de Educación de la Generalitat de Catalunya para el 2012), pero lo más interesante es que son proyectos transversales, y adoptados por los gobiernos federales de Estados Unidos, como es el caso de los Common Core State Standards, el desarrollo de estándares de calidad en los niveles educativos, adoptados por 46 Estados Federales de USA.

Otro ejemplo es el de la Hewlett Foundation, que ha creado el California Education Policy Fund (Fondo para la política educativa de California) dónde apoya a organizaciones que estén dispuestas a mejorar la calidad del sistema educativo del Estado de California.

O la Woodrow Foundation, que promueve un programa de entreno de los mejores estudiantes universitarios para que ejerzan de profesores en escuelas públicas.

Con este tipo de políticas, las fundaciones y otros agentes de la sociedad civil, se implican en el desarrollo de políticas públicas, sin esperar las directrices ni los planteamientos de los Gobiernos.

Las propuestas en Estados Unidos son muy innovadoras: los agentes filantrópicos ponen en marcha programas estatales o federales de mejora del sistema educativo de forma voluntaria y sin presión política, y ¡los gobiernos estatales los hacen suyos!

Es una forma diferente de hacer políticas públicas, en vez del clásico método From Top to bottom (de los Gobernantes a los ciudadanos), o del From Bottom to Top (a la inversa), esté método lo que propone es de From Fundraisers to bottom (de los patrocinadores a los ciudadanos), saltándose el sistema público, y haciendo que este se apunte al carro, a posteriori.

¿Y quién controla las decisiones en políticas públicas de la sociedad civil?
Sin embargo, este modelo comporta un problema de legitimización. Ya que, ¿si nadie ha elegido a los patronos/directivos de las organizaciones sin ánimo de lucro que inciden en la política educativa de Estados Unidos, quienes son estos para realizar estas políticas?

No hay una respuesta clara, pero quizás, una solución es la legitimización posterior en las urnas de los Gobiernos que han apostado por este tipo de colaboración público-privada, que quizás hay que llamar filantropía privado-pública.

¿Aquí aplicamos el modelo de filantropía privado-pública?
Actuaciones como las que hemos visto, con proyectos concretos para incidir de forma directa a la mejora del sistema educativo no parecen proliferar en nuestro país.

Aquí, la mayoría de fundaciones que tienen líneas de actividad dedicadas a la educación se concentran en proyectos complementarios (cómo es el caso de la Fundación Telefónica y sus programas educativos, centrados en el desarrollo de las TIC) o en investigación sobre mejoras del sistema educativo (Fundación Santillana, Fundación Giner o la Fundación Europea Sociedad y Educación).

Hay casos de colaboración privada-privada, como la Fundació Collserola, que incide en la política educativa de la Fundación Miró, pero no consta que haya políticas activas de mejora de la educación proveniente del sector filantrópico.

¿Porqué aquí no?
A mi entender, creo que es un problema cultural debido a una falta de madurez democrática.

Me explico, en España llevamos unos 35 años de sistema democrático de forma ininterrumpida. Puede parecer mucho, pero, antes de estos 35, estuvimos cerca de 40 años bajo una dictadura. Y si lo comparamos con Estados Unidos, allá llevan unos 200 años ininterrumpidos de democracia. Con lo que todavía estamos vírgenes, en lo que se refiere a madurez democrática.

Y esta falta de madurez democrática se nota en la forma de hacer política. Porque, no nos engañemos, la gran mayoría de nuestros políticos fueron educados bajo el franquismo, y queramos o no, hayamos hecho una transición calificada de ejemplar, hay cosas, maneras de hacer que perduran.

Tenemos una cultura política paternalista/dirigista, que nos dice qué tenemos que hacer y cómo, y quizá nos falta una cultura política más resultadista/emprendedora, que prime el outcome, el resultado, y se tejen alianzas para llegar al mismo, con independencia de quién haga el “cómo” mientras se consiga el “qué”.

Pero otra vez, estamos frente al problema permanente de falta de valentía política, falta de visión a largo plazo, que permita a nuestros políticos alzar la cabeza del análisis de los recortes y busquen soluciones a su alrededor, aunque los frutos lleguen cuando ellos ya no estén. Y quizás, estas soluciones pueden pasar por enfatizar más un ejercicio de colaboración de lo público y de lo político con la sociedad civil, superando la política de subvención dirigista por la política de cooperación resultadista

23 ene 2012

Recortes en cantidad y en la calidad

El autor asegura que los avances conseguidos con tanto esfuerzo en educación se pueden perder por culpa de los recortes presupuestarios. 

Francisco Imbernón
Recortar cerca de 3.000 millones de euros en educación, en los dos últimos presupuestos, ¿repercutirá en la calidad de la enseñanza?, ¿se podrá atajar el fracaso escolar con menos recursos y con un profesorado vapuleado y sin alicientes? Lo paradójico es que en algunas comunidades han aumentado el presupuesto destinado a la enseñanza concertada. Por supuesto, en los recortes no hay coherencia, se mezclan las políticas erráticas con la desconfianza hacia el sistema público y su profesorado (una presidenta autonómica pretende cerrar los centros de formación de profesores porque son “centros de adoctrinamiento”), y el resultado será un agravamiento del déficit educativo respecto de los países avanzados.

En los últimos años estábamos afrontando grandes retos: una vez escolarizada la población hasta los 16 años, había que impulsar la Formación Profesional —está entre 15 y 25 puntos por debajo de los países nórdicos y de la media de la OCDE—, la formación en idiomas, evitar la brecha tecnológica… La educación impacta de lleno en dos ámbitos de vital importancia: uno es la convivencia y la tolerancia; el otro, la economía productiva, sobre la que tiene una influencia evidente. Este problema puede desaparecer, ya que en los próximos 10 años 50.000 jóvenes bien preparados abandonarán el país.

Y es posible que esa fortaleza ganada en los últimos años pueda aguantar hasta un límite. Es verdad que, una vez alcanzado un determinado nivel, no hay una relación directa entre el aumento del gasto y el incremento de la calidad educativa, pero tampoco sabemos dónde está el límite para que empecemos a decrecer en la calidad. Si con los recortes educativos se traspasa esa línea roja, empezaremos a ir mal y todo lo construido durante años con mucho esfuerzo se irá al garete muy rápidamente.

Un 30% de fracaso escolar condena a muchos ciudadanos a la marginación. Es difícil entender cómo se combate recortando salarios, programas de formación de docentes, reduciendo interinos y sustitutos (que son aproximadamente un 22% del total), las becas, las actividades extraescolares, incrementando las horas lectivas y los ratios, etcétera. Algo se me escapa, quizá tenga que ver con la ausencia de una política coherente en educación. Pero ¿la educación no era lo más importante para un país?

Al evidente daño al sistema educativo hay que añadir el perjuicio que se causa a los sectores más desfavorecidos, ya que aumentará la pobreza económica y social, el desempleo y la marginación. ¿Y qué decir de la necesidad de compensar las desigualdades? El sistema educativo, al igual que el sanitario, es muy sensible, cuesta poco destruir lo que se ha edificado con tanto esfuerzo. El resultado de estos recortes, y esperemos que Europa quiera impedirlo, será un sistema educativo con altas cotas de ineficiencia, bajos niveles de rendimiento y un todavía más alto índice de fracaso escolar. ¿O es que todavía creen en los milagros?

Fuente: El País

3.000 millones menos para la educación desde 2010


Que las cosas están mal, lo sabemos todo. Que los recortes se estén haciendo bien... bueno, eso es otra cosa. De momento, la suma de las cuentas autonómicas destinadas a la educación baja por segundo año y CCOO estima que la inversión por alumno se reducirá un 15%. 

En el instituto público Gómez Moreno del barrio de San Blas, en Madrid, había el año pasado un profesor de apoyo para los 14 alumnos con problemas de audición que estudian en el centro; este curso, aunque está prometido, todavía no lo tienen. Se puede discutir, como hacen muchos expertos, si en los países desarrollados la inversión deja de ser el factor más importante para dar más calidad a la educación; o si una mejor gestión de los recursos y algunas reformas —lo que propone el nuevo Gobierno— pueden compensar los recortes y, además, mejorar sensiblemente los resultados del sistema. Pero es muy difícil discutir que esos 14 alumnos sordos del Gómez Moreno estaban mejor atendidos el curso pasado. Y, en general, que lo estaban todos los estudiantes del centro, que han perdido, entre otras cosas, los desdobles en Lengua y Matemáticas (algunas de las clases se daban con menos alumnos para ofrecer mejor atención) por la disminución de nueve profesores.

En los últimos dos años, los presupuestos para las escuelas y las universidades de las comunidades y del Ministerio de Educación se han reducido en cerca de 2.800 millones de euros, esto es, un 6,3%, según el repaso hecho por el gabinete de estudios de CC OO sobre las cuentas que ya están aprobadas y las que se están tramitando en Aragón, Cataluña y Asturias. Pero en los próximos meses se hará patente que la bajada supera los 3.000 millones, pues el Ministerio de Educación y Cultura está previsto que pierda 485 millones en las cuentas de 2012, más de la mitad, en la parte de enseñanza.

También habrá más recortes en Castilla-La Mancha, que aún no tiene cuentas para este año (tampoco Castilla y León, que ha prorrogado los presupuestos de 2011), pero tiene en marcha un plan de ahorro que en educación segará 137 millones entre 2011 y 2012. Y en la Comunidad Valenciana, a los 246 millones de bajada presupuestaria desde 2010 hay que sumar otros 80 millones (unos 120 según los sindicatos) de un plan de ajuste adicional sobre los sueldos docentes. Con Cataluña a la cabeza (es responsable de unos 800 millones de la bajada de los dos últimos años, más de un cuarto), la situación se percibe ya en las aulas (por los recortes y por las protestas contra ellos), pero se va a notar más en muchas comunidades a partir de este año.

En un contexto general de recortes, en el que la obsesión es la lucha contra el déficit que ahoga las cuentas españolas, la pregunta es si hay que salvar la enseñanza de la quema, como pidió el año pasado la comisaria europea de Educación, Androulla Vassiliou, y como han hecho en la parte universitaria países como Francia y Alemania. La Universidad pública española, según los datos de CC OO, ha perdido unos 370 millones de euros desde 2010, algo más de un 5%.

Hasta ahora, la educación se ha tocado menos que otras partidas. Por ejemplo, la inversión en infraestructuras del Gobierno central perdió el año pasado 6.600 millones, es decir, un 31%, y con el plan de ajuste del Ejecutivo se reducirá más en 2012. El gasto en salud ha bajado en dos años unos 5.000 millones, es decir, en torno a un 9%, según se desprende de un reciente trabajo de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Y en investigación, la bajada (contando la prevista en 2012) será de en torno a 1.100 millones (13%).

Mientras, contando los recortes que aún no están consignados en presupuestos, el descenso en educación rondará el 7%, gracias a que en 2012 la mayoría de las comunidades no han profundizado en los tijeretazos de 2011: Madrid, Extremadura, Canarias, Cantabria, La Rioja, País Vasco y Galicia han congelado el presupuesto educativo, con subidas o bajadas menores del 1%. Y Andalucía y Asturias, incluso, lo han aumentado, amortiguando un poco el descenso del año anterior.

Pero el saldo de los dos últimos años sigue siendo negativo en todo el país y en la práctica será mayor de ese 7%, pues “hay menos dinero para repartir entre más estudiantes”, explica Juan B. Martínez, autor del estudio de CC OO. En los colegios e institutos españoles hay 320.000 estudiantes más que hace dos años y unos 200.000 más en las universidades. “En realidad, la inversión por alumno en las escuelas bajará en torno a un 15% en tres años”, calcula Martínez.

La cuestión, en cualquier caso, es la misma: si España puede permitirse estos recortes en un área clave para salir de la crisis y que no goza de muy buena salud, el abandono escolar temprano sigue siendo muy alto (28%) y el resultado en las pruebas internacionales, mediocre.

El economista del CSIC Ángel de la Fuente opina que la tijera no tiene por qué ser un drama “si se aplica con cuidado”. “El problema es que con los papeles de los presupuestos no se puede saber si se está haciendo bien; son los departamentos de las Consejerías, los que están en las trincheras, los que deberán tener cuidado”.

Pero José Antonio Martínez, presidente de la asociación de directores de centros públicos Fedadi, asegura que no está siendo así: “Se decide un recorte en un despacho que afecta por igual a todos los centros. Pero sin duda es peor que pierda un profesor un instituto pequeño de un barrio marginal que el que pierdan cuatro en un centro grande de un barrio de clase media alta”. Fedadi admitió el mes pasado en un comunicado la necesidad de hacer esfuerzos, pero reclamó a las Administraciones que cuenten con ellos para ver qué se puede ajustar y qué no.

El primer gran mordisco a la educación se lo dio el anterior Ejecutivo del PSOE en mayo de 2010, con la bajada de sueldo a los docentes del 5%, por lo que las cuentas de aquel año tuvieron en realidad una vida corta, de apenas cinco meses. Así, las nóminas de los profesores son las que están soportando gran parte de los recortes. “Pero ya no hay excusas de índole salarial que justifiquen los recortes actuales, lo que nos ratifica en que se sigue recortando el futuro de millones de jóvenes”, se queja Juan Martínez.

De hecho, a aquel gran tijeretazo le han seguido otros que varían en intensidad entre comunidades y que van desde la reducción de becas de transporte o del dinero para la formación del profesorado a la desaparición de programas. En el País Vasco, el plan PROA de clases de refuerzo por las tardes para los alumnos que van más retrasados ha perdido un 30% del dinero en Secundaria y en Baleares directamente desaparece. También los fondos de que disponen los centros para el día a día (el pago de la luz, la calefacción, la limpieza o las fotocopias) se ha visto mermado: en Madrid y Castilla y León se lo redujeron a mitad de curso; en Barcelona, el consorcio formado por la Generalitat y el Ayuntamiento ha limitado el uso de papel higiénico.

A todo ello se suma la reducción de miles de profesores interinos (13.000 en la escuela pública, según distintas estimaciones sindicales, sobre todo en Madrid, Cataluña, Galicia, Navarra y Castilla-La Mancha) poniendo más horas de clase a los funcionarios. Esta reducción, a su vez, hace casi imposible en muchos puntos de España mantener apoyos para los alumnos como esos desdobles perdidos en el Gómez Moreno de Madrid. Y hay, incluso, escuelas amenazadas de cierre. Al colegio de infantil y primaria La Muñeira, de Badia del Vallès (Barcelona), la Generalitat le obliga a cerrar la matrícula del primer curso de infantil, el curso en el que ingresan los futuros alumnos para los cursos siguientes, en contra del Ayuntamiento y de los vecinos de la localidad. El Departamento de Enseñanza justifica la medida por un presunto descenso de la natalidad que el Consistorio desmiente con el censo municipal. “Hay niños suficientes para mantener la línea educativa abierta”, asegura un portavoz.

Cataluña y Navarra son las autonomías que más han reducido el dinero educativo en los últimos dos años. Sin embargo, Navarra parece que tenía bastante margen de recorte, según los profesores. “Hemos perdido unos 200 interinos en la comunidad, los profesores cobramos bastante menos y se han paralizado las infraestructuras, pero el impacto en el día a día no se ha notado demasiado”, reconoce el director del instituto Navarro Villoslada de Pamplona, Alberto Arriazu.

Sin embargo, las quejas son continuas en Cataluña, donde la bajada es del 13%, incluyendo universidades. La consejera de Enseñanza de la Generalitat, Irene Rigau, ha asegurado en distintas ocasiones que los recortes se centran en los sueldos, la gestión y la construcción de centros, pero que se está intentando mantener las plantillas y, en general, la calidad de la enseñanza. Además, una portavoz asegura que se espera paliar al menos parte de la bajada a lo largo del año, cuando el Gobierno central salde cuentas con la Generalitat.

Pero los docentes aseguran que la tijera se está notando para mal en el día a día. El consejo escolar del colegio público La Cereta de Barcelona, por ejemplo, denuncia que la Generalitat ya no sustituye a los profesores que causan baja. “Es un problema para los niños, que acaban perdiendo horas”, dice un portavoz.

Los casos de Asturias, Murcia, Madrid y La Rioja merecen mención aparte, ya que a pesar de que ha bajado el dinero destinado a la enseñanza en general en los últimos dos años, el que va para los colegios concertados (privados subvencionados) ha subido. En Asturias, ha crecido un 10% (91 millones) frente a una bajada general del 4% (330 millones); en Murcia, un 5,6% de subida frente a un 9,5% de bajada; en La Rioja, un 2,5% de subida frente a un 8,5% de bajada; y en Madrid, un 4% de descenso (unos 192 millones de euros), con una subida en la concertada del 4% (35,6 millones). Una de las principales críticas de los profesores movilizados contra los recortes desde hace meses en Madrid es precisamente esa: que se está recortando en la pública y potenciando la privada.

No se trata de que cada uno de esos centros reciba más dinero —de hecho, probablemente estén recibiendo menos—, sino de que aumenta la cantidad de concertada. Las Consejerías de Madrid y Murcia aseguran que se trata de centros que se empezaron a subvencionar en los últimos años y en los que, según van pasando de curso los alumnos, se va extendiendo con ellos el concierto.

Sin embargo, aparte de que la concertada le suele salir más barata a las Administraciones a corto plazo —los profesores trabajan más horas por el mismo o menos dinero y las cuotas seudovoluntarias que pagan los padres completan su presupuesto—, también hay especialistas que ven intenciones ideológicas de apoyo a la concertada. “Ahora es de temer que haya no solo recortes, sino un manejo intencional de los mismos para desplazar los fondos públicos hacia la escuela privada”, dice el catedrático de Sociología Mariano Fernández Enguita.

No se puede decir en absoluto que la concertada se esté salvando de la crisis, pues el saldo global de su presupuesto desde 2010 es negativo (unos 260 millones menos, un 4,5%), con fuertes bajadas en Cataluña y Extremadura. Además, los retrasos en los pagos han llegado a poner en peligro colegios en Castilla-La Mancha, Baleares y, sobre todo, en la Comunidad Valenciana.

Fuente: El País
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